Respuesta directa: la gestión de publicidad cuesta desde 250 €/mes sin IVA, para una inversión de hasta 5.000 € mensuales en anuncios. Lo primero que se hace es cortar el gasto que no devuelve nada; lo segundo, reconstruir las campañas por intención de compra; lo tercero, escalar solo lo que ya ha demostrado que gana dinero.
El problema no suele ser cuánto inviertes
La mayoría de las cuentas que llegan aquí no tienen un problema de presupuesto. Tienen un problema de reparto: el dinero está repartido entre búsquedas que venden y búsquedas que nunca han vendido nada, y nadie ha separado unas de otras. El resultado es una cuenta que factura, que gasta, y en la que nadie sabe decir qué parte del gasto sobra.
Cuando eso pasa, subir el presupuesto amplifica el problema y bajarlo mata también lo que funcionaba. Por eso el primer mes no va de invertir mejor, va de ver.
Los cuatro pasos, por orden
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Parar la hemorragia
Se saca el informe de términos de búsqueda y se mira, uno a uno, en qué se está gastando el dinero. Todo lo que lleva meses gastando sin haber vendido nunca se bloquea. Es el cambio menos vistoso y el que más se nota en la primera factura.
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Ordenar la cuenta por intención
No busca igual quien escribe «cojín» que quien escribe «cojín personalizado con foto 50x50». El primero está mirando; el segundo está comprando. Se separan en campañas distintas, con presupuestos distintos, porque merecen pujas distintas.
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Quedarse con lo que vende
Las campañas amplias sirven para descubrir búsquedas nuevas. En cuanto una demuestra que vende, se lleva a su propia campaña cerrada, donde se controla lo que se paga por ella. Es lo que en el oficio se llama harvesting, y es rutina mensual, no un proyecto.
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Escalar sobre seguro
Solo se sube presupuesto donde ya hay histórico suficiente para saber que sube también la venta. Escalar antes de tener ese dato no es crecer, es apostar.
Las métricas, en cristiano
Vas a ver estas siglas en cualquier informe de publicidad. Conviene saber qué significan para que nadie te las use como cortina de humo:
| Sigla | Qué es en realidad | Para qué sirve |
|---|---|---|
| ACOS | De cada 100 € vendidos por anuncios, cuántos se fueron en anuncios. | Ver si una campaña concreta se paga sola. No dice nada del negocio entero. |
| TACOS | Lo mismo, pero comparado con todas tus ventas, no solo las de anuncios. | Es el que importa. Si baja mientras las ventas suben, la marca está ganando tracción propia. |
| ROAS | El ACOS del revés: cuánto vendes por cada euro invertido. | Útil para explicárselo a alguien de fuera. Dice lo mismo. |
| CTR y CVR | Cuánta gente hace clic, y de esa, cuánta compra. | Separan el problema: pocos clics es cosa de la imagen y el precio; muchos clics y pocas compras es cosa de la ficha. |
Ninguna de las cuatro se mira sola. Un ACOS bajísimo puede significar que estás dejando de vender por no pujar, y un ACOS alto en un lanzamiento puede ser exactamente lo correcto. El número sin contexto no sirve para decidir.
El contexto es tu margen. Antes de fijar ningún objetivo hay que saber cuánto se puede gastar en publicidad sin perder dinero, y eso sale del margen de cada producto. Calcula el ACOS de equilibrio del tuyo: es gratis, tarda un minuto y es el primer número que miraríamos juntos en una llamada.
Qué entra cada mes
- Revisión semanal de pujas, presupuestos y búsquedas nuevas.
- Bloqueo continuo de las búsquedas que gastan sin vender.
- Sponsored Products, Sponsored Brands y Sponsored Display.
- Campañas de defensa de marca, para que no te compren el tráfico en tu propio nombre.
- Informe mensual con las decisiones tomadas y qué pasó con cada una.
- Aviso el mismo día si algo se rompe: presupuesto agotado, campaña rechazada, producto sin stock.
Lo que no se promete
No hay un ACOS garantizado, ni un porcentaje de mejora firmado. Depende del precio de tu producto, de tu margen, de lo agresiva que sea tu categoría y de si tu ficha convierte — y tres de esas cuatro cosas no las decide quien lleva las campañas.
Lo que sí se compromete es que cada mes vas a poder ver en qué se gastó el dinero, qué se decidió y qué pasó después. Si algo no funcionó, aparece en el informe igual que lo que sí funcionó.