Responsabilidad de extremo a extremo
La cuenta no se reparte en piezas sueltas entre proveedores. Una sola persona responde por el resultado completo, y eso incluye los meses en los que el resultado es malo.
Cómo se trabaja
Cada cambio en tu cuenta lleva detrás una hipótesis escrita, un plazo de evaluación y un criterio de reversión. Si el resultado no llega, se deshace y se apunta. Así es como se acumula conocimiento sobre una cuenta en lugar de repetir pruebas.
Los cuatro principios
La cuenta no se reparte en piezas sueltas entre proveedores. Una sola persona responde por el resultado completo, y eso incluye los meses en los que el resultado es malo.
Toda decisión —propia o tuya— se cuestiona antes de ejecutarse. La pregunta es siempre la misma: ¿esto mejora la conversión de verdad o solo queda más profesional?
Facturación no es beneficio. Un ACOS bajo no es un negocio sano. Se mide lo que cambia tu cuenta de resultados, aunque el gráfico quede menos vistoso.
La cartera se limita a las cuentas donde la dedicación real es posible. Ocho activas. No se acepta la novena para luego atenderla a medias.
El proceso, paso a paso
Sin sorpresas de calendario ni de factura. Estos son los plazos reales.
Es el calendario por defecto, no una norma rígida: casi siempre se adelanta. Si al mirar la cuenta hay algo sangrando, se toca la primera semana sin esperar al mes que toque; y si el catálogo es pequeño y está ordenado, las fichas pueden estar reescritas antes de acabar el primer mes. El orden se respeta; las fechas se ajustan a tu caso.
Qué vendes, qué facturas, qué te está doliendo y qué has intentado ya. No es una llamada de venta con guion: es una criba en las dos direcciones.
Si no encajas, te lo digo ahí mismo y te oriento hacia lo que sí te conviene, aunque sea otro proveedor. Preparar un presupuesto para alguien que no encaja nos hace perder el tiempo a los dos.
En cuanto se firma y llegan los accesos, se abre la carpeta compartida y se revisan seis frentes con acceso de solo lectura a Seller Central: salud de cuenta, catálogo, fichas, publicidad, pricing e inventario.
El entregable es un informe escrito con los hallazgos ordenados por impacto económico estimado, no por número de problemas. Encontrar cuarenta cosas mal es fácil; decir cuáles tres importan es el trabajo.
Esta auditoría va incluida en la gestión mensual y no se factura aparte. Forma parte del análisis con el que arranca cualquier cuenta: nadie entra en gestión sin que antes se haya mirado qué hay dentro.
Una semana después de la bienvenida nos sentamos con la auditoría ya hecha. Qué se toca, en qué orden, qué se espera de cada cambio, cómo se mide y en qué plazo. Cada acción del plan lleva tres cosas que casi nunca aparecen en una propuesta de agencia:
Con ese documento en la mano decides si seguimos. Es tuyo aunque digas que no.
Primero se corrige lo que sangra: incidencias abiertas, avisos de política sin responder, métricas de rendimiento al límite, ASIN duplicados, campañas que canibalizan entre sí.
No se toca nada de crecimiento hasta que la base está estable. Escalar publicidad sobre una cuenta con riesgo de suspensión es acelerar hacia el muro.
Listings, publicidad y pricing, en ese orden. El orden importa: escalar tráfico hacia una ficha que no convierte es pagar por confirmar que no convierte.
Regla operativa: una sola variable relevante en juego cada vez. Si se reescribe el listing y se sube la puja la misma semana, el resultado no es atribuible a nada y no se aprende nada.
No es un volcado de métricas con flechitas verdes. Es la lista de cada decisión tomada, con su porqué, su resultado y su estado.
El entregable que nadie más da
El mismo código de color en el informe mensual, en el semáforo de salud de cuenta y en el panel de seguimiento. Un solo sistema, sin traducciones.
Que los cambios revertidos aparezcan en el informe con el mismo nivel de detalle que los que funcionaron no es transparencia decorativa: es la única forma de que dentro de un año sepamos qué se probó ya, y de que no volvamos a gastar presupuesto en ello.
| Decisión | Estado | Dato |
|---|---|---|
| Migración de 12 términos a concordancia exacta | Activo | Se mantiene. Coste por clic medio a la baja. |
| Reescritura de bullets del ASIN principal | En observación | Reindexando. Revisión fijada a 3 semanas. |
| Campaña de defensa de marca | Pausado | Rotura de stock del ASIN. Reanudar al reponer. |
| Subida de precio del 6 % en gama secundaria | Revertido | Caída de conversión mayor que el margen ganado. |
Estructura del informe real. Los datos son ilustrativos.
El primer número
Es el porcentaje de la venta que se puede gastar en publicidad sin perder dinero, y no se elige: sale del margen real de cada producto, después de la comisión de Amazon, la logística y lo que cuesta fabricar la unidad. Es el primer número que calculamos al entrar en una cuenta, y el que casi nadie tiene hecho.
Mientras no exista ese número, cualquier objetivo de ACOS es una opinión. Con él, cada campaña se mide contra algo real y se sabe cuánto se puede pagar por clic.
| Precio en la ficha (IVA 10 %) | 14,97 € |
|---|---|
| Precio sin IVA, el que ve Amazon Ads | 13,61 € |
| Comisión de Amazon | −2,04 € |
| Tarifa de gestión logística | −3,50 € |
| Coste de la unidad | −4,66 € |
| Margen bruto por unidad | 3,41 € |
De ahí salen las dos cifras que mandan: 25,0 % de ACOS de equilibrio y 0,34 € de CPC máximo con una conversión del 10 %. Hazlo con tus números.
Ritmo de trabajo
La gestión de una cuenta no mejora por tener más reuniones. Mejora por tener las correctas.
WhatsApp o correo, sin tickets ni gestores intermedios. Respuesta en menos de 24 h laborables. Para lo urgente de verdad, teléfono.
Revisión del informe de trazabilidad y decisiones del mes siguiente. Con el documento enviado 24 h antes para que llegues leído.
Rentabilidad real por ASIN, estacionalidad, inventario y estrategia. Es donde se decide si el plan sigue teniendo sentido o hay que cambiarlo.
Y que puede terminar conmigo diciéndote que no me necesitas. Ha pasado.